2/11/16

Pensar o Vivir: Llegó el Momento de Elegir

La divinidad nos necesita. Y cuando digo "divinidad" no hablo necesariamente de un Ser superior. La "calidad de divino" surge por la cristalización de una disposición: la disposición a Ser.
Por ahora lo que tenemos la mayoría de los humanos es el "deseo de existir", contrario en su naturaleza a la "disposición a Ser".
El deseo de existir nos hace querer perpetuarnos, volver inmortal nuestro ego y nuestro cuerpo, que se nos ame, que se nos respete, quedar en la memoria de nuestros descendientes, marcar a la naturaleza con nuestra impronta.
El deseo de existir tiene una protagonista insustituible: la mente conceptual. El deseo de existir vive por y para la fantasía mental. La fantasía se apoya en los conceptos generados por el continuo batallar de los opuestos dentro de la mente. Es la mente binaria, computarizada, la mente atada a lo racional, sin apoyo en la comprobación y (lo que es aún peor) sin búsqueda de la experiencia directa.
Recordamos algunos versos surgidos en pleno comienzo de la era de Acuario, en plena embriaguez dionisíaca, cuando la fuerza impetuosa del cambio radical surgía, buscando un eje en que apoyarse:
"Has estado leyéndolo sin vivirlo.
Esa es la prisión de oro que siempre podemos encontrar.
Vivir en cuentos y vivir en libros o
podemos vivir y dejar atrás todos los cuentos"
El deseo de existir nos ata a los cuentos, las historias, los dramas y comedias de la vida. El deseo de existir surge y muere en la fantasía de la mente, amparado en nuestro decadente, ocioso y aburrido proceso de pensar.
¿Y si dejáramos de pensar y comenzáramos a vivir?
La meditación, la consciencia continua, la experiencia vívida e intensa, nos permiten abandonar la prisión de oro en la que se enjauló nuestra capacidad de volar.
Por eso afirmamos: llegó el momento de elegir si queremos seguir pensando con la mente decadente, atada a los dogmas, preconceptos y prejuicios o vamos a buscar el camino de la experiencia, el camino vital de la "disposición a lo divino", en definitiva, el camino a Ser.
Rafael Embid A.Maciel