27/6/16

REUNIDOS ALREDEDOR de la MADRE



    Hoy vamos a reunirnos alrededor de nuestra madre, no de nuestra madre física sino de la que nos engendró en el cielo, la madre de nuestro Íntimo, de nuestro propio y particular Ser.

    Saludamos y alabamos a la madre interior profunda con una inspiración y al expirar pronunciamos su nombre María, Ram-Io, Isis, Devaki, Diana, Cibeles, Kwan Yin, etc., o bajo la advocación que sea, cada cual con su propia particularidad.

    Ella es el impulso de nuestro corazón. La voluntad de vivir nos la da ella... el impulso a querer, a amar, a ver la vida, a sentir la naturaleza nos lo da ella.

   
Ella es "Dios Amor" dentro de nosotros. La adorable quiere que seamos felices, dichosos y estemos en paz. 

    Es la madre del meditador y la que nos conduce al Éxtasis.

    Yo la he conocido así: sabía y poderosa. No se aparta nunca de su hijo. También la he reconocido en mis funciones instintivas. ¡Qué maravilla! ¡Qué perfección! Cuando trabaja en mi digestión todo lo procesa a la perfección y ordena la exacta distribución de todos los nutrientes que mi cuerpo necesita. 

    ¡Qué diríamos de los movimientos de mi cuerpo físico, de mis pensamientos...!

    Y más aún supe que una gran parte de su Ser está escondida y quietecita aguardando en nuestro chakra muladhara el dulce momento del amor limpio y puro de su hijo para ir prestamente a iluminar mis cámaras dorsales, donde nos dice que los más sabios maestros se esconden todos los tesoros del saber y del poder.

    ¿No es maravilloso? Ella nos da a conocer el cielo aquí en la tierra. Nos muestra a su Hijo, nos lleva al Padre. 

    ¡Adorable madre mía: tú eres mi sol, eres mi todo; sin ti verdaderamente estaría perdido! 

    Supe además que ella es la que limpia y purifica mi templo. Ella es la alquimista principal que se encarga de renovarlo todo, como el fuego... claro: como el fuego que abraza y transforma todo.

    ¿Qué maestro, gurú o instructor podrá ser tan generoso y tan sabio como ella? 

    Nada existe en el universo como la criatura más noble, santa, poderosa. 

    No hay imposibles para nuestra Madre...

José Luis Argañaraz Íñigo

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