27/6/16

EL CORAZÓN DE LA SABIDURÍA


    Podríamos asegurar que todo ser humano posee dentro de sí mismo, o mejor dijéramos es su naturaleza original, la sabiduría. Si consideramos que nuestra esencia o buddhata viene de las estrellas como una partícula desprendida del Espíritu Creador no dudaríamos en deducir su gran poder, porque "todo lo que está dentro nuestro, está en todas partes, y lo que no está dentro nuestro, no está en ninguna parte".

    Todos podemos realizar esa sabiduría siempre y cuando podamos quitar de en medio el obstáculo que se interpone: la intranquilidad de la mente,  la confusión y la dispersión. Esa es la razón por la cual casi todo el mundo precisa de un guía, instructor o maestro para conducirse en esa percepción de su propia verdad. 

   
Deberíamos saber que la naturaleza del "Auto Ser" no es diferente en un ignorante que en una persona sabia,  si no sino simplemente qué hay confusión en un uno y claridad en el otro. La naturaleza esencial de cada uno de nosotros es el Buddha o sea luz o iluminación. Esta luz o Buddha no existe separado de la naturaleza esencial, por lo tanto no podríamos encontrar al Buddha fuera de nosotros mismos. No es inteligente buscar la sabiduría fuera de sí mismo. 

    Sí es muy importante limpiar nuestra mente, organizarla, darle tareas permanentes para ser disciplinada y poder usar esa mente en la dirección que queramos. 

    La naturaleza de la mente es basta, de una extensión sin límites, es como el espacio visible, no tiene color, no tiene arriba o abajo, no puede ser aprehendida; es vacía y es así el vacío de nuestra verdadera naturaleza original.

    El vacío del espacio visible contiene todo: los colores, las formas, el sol, la luna, los ríos, los mares, las galaxias, a las personas buenas y malas, al cielo y los abismos, etc., etc. Todo esto está dentro del espacio. 

    Nuestra mente es como eso, como el espacio sin límites... todo puede caber en la mente; por eso se puede ver lo malo y lo bueno de cada ser humano, pero si uno no se apega ni rechaza y no nos dejamos afectar por ellos, ciertamente podemos tener una percepción grandiosa. 

    Cuando la sustancia de la mente va y viene libremente sin aceptar o rechazar nada, en una palabra, navega sin bloquearse, eso es el corazón de la sabiduría.

José Luis Argañaraz Íñigo

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