5/4/16

Un Abismo entre lo Humano y lo Divino


La humanidad quiere poner un abismo entre lo humano y lo divino y ahí está precisamente el error del hombre, porque dentro del mismo hombre está lo divino (El Íntimo) que quiere actualizarse a través del trajín de la vida diaria, pero el hombre busca escapatorias; el hombre, con todas sus creencias, lo que hace es alejarse de sí mismo.

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El hombre que se afilia a escuelas materialistas o espiritualistas, busca solo escapatorias, quiere eludir el conflicto, sacarle el cuerpo, siente miedo y pereza de conocerse a sí mismo para resolver sus propios conflictos. Las escuelas, creencias, filosofías, etc., son formas ficticias de consuelo. La verdad no consiste en ser materialista ni ser espiritualista, sino en ser realista, o sea realizarse a fondo, abordarse a sí mismo, enjuiciar a su personalidad sin pero-orgullos de virtud, (porque todo el mundo se siente virtuoso) sin hipocresías, sin poses falsas, pietismos fingidos, sentando nuestra propia personalidad en el banquillo de los acusados para juzgarla sin consideración ninguna, severamente. Luego trazarse una severa disciplina moral y ética, para así acabar con las raíces más íntimas de nuestros propios conflictos. Los conflictos son hijos de nuestra propia ignorancia. Estos conflictos individuales sumados vienen a dar los conflictos sociales.
Hoy más que nunca se necesita que el hombre comience a pensar por sí propio. Las gentes no quieren usar su criterio sino que se acomodan al ajeno y opinan como opinan sus jefes. El problema de la masa es el problema del individuo, y mientras este no aprenda a resolver sus propios problemas, la masa entera de la humanidad estará llena de incertidumbres, sufrimientos y calamidades que en vano los lideres políticos intentan resolver, porque ellos mismos están llenos de problemas y primeramente tienen que aprender a resolver sus propios problemas para luego intentar resolver los ajenos. Hoy la masa desilusionada aspira a la catástrofe porque está martirizada y así pretende salir rápidamente de su desesperación y por ello, a diario oímos frases como ésta: "Antes de estar guindando es mejor caer". Esto da una idea clara del desespero de las masas y la magnitud de la catástrofe.
La mente del hombre tendrá que libertarse de las trabas del deseo, del miedo, de las apetencias, (la vida muelle) de las ansias de acumulación, del egoísmo, porque todo esto coacciona la mente y la incapacita para discernir entre lo real y lo ilusorio, lo mutable y lo permanente, lo útil y lo inútil, así como entre lo más útil y lo menos útil.
La mente actual del hombre es un barco que va de puerto en puerto, y cada puerto es una escuela, una teoría, una creencia, una secta, un partido político, un concepto de bandera, una filosofía, una religión y cuando la mente se ancla en esos fondeaderos mentales, entonces se encierra dentro de esos muelles para accionar y reaccionar incesantemente con sus PRE-conceptos allí establecidos. Una mente así, está incapacitada para comprender la vida libre en su movimiento, una mente así es esclava del yo animal y de las energías estancadas de la vida, donde existen conflictos, luchas de clases, donde existen el hambre y el dolor.
La mente del hombre necesita libertarse del batallar de las antítesis que la dividen y la incapacitan como instrumento del Íntimo. El hombre razonativo, por medio de la elección mental, comete el error de dividirse a sí mismo, y de ello resulta la acción errada y el esfuerzo inútil de donde surge el conflicto y la amargura. Si queremos resolver nuestros propios problemas individuales tenemos que aprender el uso y manejo de la mente. El pensamiento debe fluir integralmente, sin el proceso de la opción (opinión) que divide la mente en opiniones tan opuestas. La menté debe fluir serena, integralmente, con el dulce fluir del pensamiento, guiada únicamente por la intuición, que es la voz del Íntimo, la flor de la inteligencia; de ello resulta la recta acción, el recto esfuerzo y la plenitud perfecta. ¡La llama evocadora de la nueva era es la luz del pensamiento!

Samael Aun Weor