2/11/16

Pensar o Vivir: Llegó el Momento de Elegir

La divinidad nos necesita. Y cuando digo "divinidad" no hablo necesariamente de un Ser superior. La "calidad de divino" surge por la cristalización de una disposición: la disposición a Ser.
Por ahora lo que tenemos la mayoría de los humanos es el "deseo de existir", contrario en su naturaleza a la "disposición a Ser".
El deseo de existir nos hace querer perpetuarnos, volver inmortal nuestro ego y nuestro cuerpo, que se nos ame, que se nos respete, quedar en la memoria de nuestros descendientes, marcar a la naturaleza con nuestra impronta.
El deseo de existir tiene una protagonista insustituible: la mente conceptual. El deseo de existir vive por y para la fantasía mental. La fantasía se apoya en los conceptos generados por el continuo batallar de los opuestos dentro de la mente. Es la mente binaria, computarizada, la mente atada a lo racional, sin apoyo en la comprobación y (lo que es aún peor) sin búsqueda de la experiencia directa.
Recordamos algunos versos surgidos en pleno comienzo de la era de Acuario, en plena embriaguez dionisíaca, cuando la fuerza impetuosa del cambio radical surgía, buscando un eje en que apoyarse:
"Has estado leyéndolo sin vivirlo.
Esa es la prisión de oro que siempre podemos encontrar.
Vivir en cuentos y vivir en libros o
podemos vivir y dejar atrás todos los cuentos"
El deseo de existir nos ata a los cuentos, las historias, los dramas y comedias de la vida. El deseo de existir surge y muere en la fantasía de la mente, amparado en nuestro decadente, ocioso y aburrido proceso de pensar.
¿Y si dejáramos de pensar y comenzáramos a vivir?
La meditación, la consciencia continua, la experiencia vívida e intensa, nos permiten abandonar la prisión de oro en la que se enjauló nuestra capacidad de volar.
Por eso afirmamos: llegó el momento de elegir si queremos seguir pensando con la mente decadente, atada a los dogmas, preconceptos y prejuicios o vamos a buscar el camino de la experiencia, el camino vital de la "disposición a lo divino", en definitiva, el camino a Ser.
Rafael Embid A.Maciel

9/8/16

El POEMA del CARPINTERO

Introducción

El poema de nuestro amigo Luis Escobedo y publicado recientemente en esta página ( http://www.gnosisguatemala.org ), nos ha motivado a publicar informaciones adicionales que expliquen o aclaren un poco el simbolismo gnóstico escondido tras esos versos. Hemos de anotar que Luis: además de poeta, es dramaturgo y carpintero.
La madera de los árboles y en especial, la que es transformada por el maestro carpintero en diferentes obras, desde las más insignificantes, hasta las más hermosas y relevantes, ha dado origen a profundos significados. No es por casualidad que en el libro de Éxodo el altar y el arca del Tabernáculo hayan sido construidos con madera de Acacia. Son renombrados también en la Biblia los cedros de Líbano (el sagrado IAO). La leyenda de Hiram Abif (el Cristo íntimo) está asociada a la madera de estos dos árboles sagrados.
Todo nace de la semilla, las pequeñas plantas, los grandes árboles, el ser humano y hasta el hombre-Dios o dos veces nacido. Los árboles son sagrados desde el Génesis. Ahí encontramos el árbol de la Vida y el árbol del Bien y del Mal.
La horca, el mástil y la cruz
En el capítulo XIV de su obra “Tertium Organum”, Pedro Ouspensky plantea el siguiente análisis:
“Una vez, yo estaba cruzando el Neva en un barco con mi amigo A. con quien, antes de esto y después, tuve muchas conversaciones sobre los temas considerados en este libro. Habíamos estado hablando, pero al acercamos a la fortaleza quedamos en silencio, mirando los muros y pensando probablemente más o menos los mismos pensamientos. “!Hay también chimeneas de fabrica!”, dijo A. Y realmente, desde detrás de la fortaleza se elevaban chimeneas de ladrillo con sus partes superiores ennegrecidas por el humo”.
“Y súbitamente, cuando el dijo eso, tuve una sensación increíblemente vivida de la diferencia entre las chimeneas de una fabrica y los muros de una prisión, una sensación parecida a un choque eléctrico. Sentí la diferencia de los ladrillos mismos. Y me pareció que A. tuvo la misma sensación”.
“Tiempo después, en una conversación con A. recordé este episodio, y me dijo que no solo entonces, sino siempre él había sentido esta diferencia y estaba profundamente convencido de su realidad. “Solo el positivismo está convencido de que una piedra es una piedra y nada más”, dijo. “Pero, cualquier mujer o niño sin educación sabe muy bien que una piedra del muro de una iglesia o una piedra del muro de una prisión son cosas diferentes.”
“Me parece, pues, que al examinar un fenómeno dado en conexión con todas las cadenas de consecuencias de las que es un eslabón, hallaremos que la sensación subjetiva de las diferencias entre dos objetos físicamente Idénticos, que a menudo consideramos como mera imagen poética, como metáfora, cuya realidad negamos — es enteramente real; veremos que estos objetos son realmente diferentes, tan diferentes como una vela y una moneda que tienen apariencia de círculos Idénticos (líneas móviles) en el mundo bidimensional de los seres planos. Veremos entonces que los objetos idénticos con respecto al material en que consisten, pero distintos en cuanto a sus funciones, son realmente diferentes, y que esta diferencia se profundiza tanto que hasta hace que el material aparentemente idéntico sea físicamente diferente. Hay piedras diferentes, hierro diferente, madera diferente, papel diferente. Ninguna química detectara jamás esta diferencia. No obstante, existe, y hay personas que la sienten y entienden”.
“El mástil de un barco, una horca y una cruz en la encrucijada de la estepa pueden fabricarse con alguna clase de madera, pero en realidad son objetos diferentes, fabricados con material diferente. Lo que vemos, tocamos, investigamos, son solo los “círculos sobre el plano” hechos por la .moneda y la vela. No son sino las sombras de cosas reales, la esencia de lo que yace en su función.
 Las sombras de un marinero, un verdugo y un santo pueden ser completamente idénticas — es imposible distinguirlos por sus sombras, tal como es imposible distinguir la madera del mástil, de la horca y de la cruz mediante análisis químico. No obstante, son hombres diferentes y objetos diferentes — solo (os sombras son iguales y similares”.
“Y si consideramos a los hombres como los conocemos — el marinero, el verdugo y el santo—, los hombres que nos parecen similares e iguales, y los examinamos desde el punto de vista de sus diferentes funciones, veremos que, en realidad, son totalmente diferentes y nada tienen en común. Son seres diferentes, pertenecientes a categorías diferentes, a planos diferentes del mundo, entre los que no hay puentes o vías de comunicación. Estos hombres nos parecen similares e iguales porque, en general, solo vemos las sombras de los hechos reales. En realidad, las “almas” de estos hombres son totalmente diferentes, y no diferentes en calidad, ni en magnitud, ni en su “edad” como la gente prefiere expresarlo ahora, sino diferentes en su naturaleza misma, en su origen, y en la finalidad de su existencia — tal como los objetos difieren cuando pertenecen a categorías completamente diferentes”.
“Cuando empecemos a entender esto, el concepto general hombre deberá experimentar en nosotros un gran cambio.
Y esta relación se repite en la observación de todos los fenómenos. Un mástil, una horca y una cruz son cosas de categorías tan diferentes, átomos de cuerpos tan diferentes (que conocemos por sus funciones), que no puede haber cuestión de similitud alguna entre ellos. Nuestra desgracia es que consideramos la composición química de una cosa como su atributo mas rea!, mientras que los atributos reales deben buscarse en las funciones de una cosa. Si pudiéramos adquirir la posibilidad de ampliar y ahondar nuestra visión de las cadenas de la causalidad, cuyos eslabones son nuestras acciones y nuestra conducta; si aprendiéramos a considerarlas no solo en su propia vida. sino en un vasto significado cósmico; si lográramos hallar y establecer la conexión entre los fenómenos simples de nuestra vida y la vida del cosmos, entonces, indudablemente, deberíamos descubrir que lo nuevo e inesperado es infinito en los fenómenos más simples”.

 I

La antigua Masonería, la fraternidad de los constructores y de los carpinteros oculta profundos simbolismos. Desde Geppetto, el padre de Pinocho, hasta José el Carpintero, padre o primer educador del  niño Jesús ejemplifican esos misterios encerrados tras las transformaciones de la madera en obras de artesanos, artistas y… en la Gran Obra. Es el ebanista, el que trabaja con el ébano, con la madera negra, con la tierra negra de la Alquimia. El instrumento principal del Eva nista, de quien trabaja en la Gran Obra con su Eva particular, con su María Magdalena, con la mujer símbolo, es el hacha, símbolo de la piedra cúbica de punta. En este sentido no se ha de olvidar a las “piedras de rayo”, como la obsidiana negra, la piedra del Chay, adorada por quichés y kakchiqueles en el Popol Wuj y el Memorial de Sololá. De los cuatro colores de la Gran Obra: es el negro el que simboliza el inicio de la gran obra. Siguen a continuación el blanco, amarillo y rojo.
En el oficio blanco, el trabajo de la logia Blanca, los maestros masones, los iniciados y los esoteristas bien saben del simbolismo esotérico encerrado tras la obra escrita por Carlo Lorenzini en la segunda mitad del siglo XIX y que narra las aventuras de una alegre marioneta que se esfuerza en convertirse en niño de verdad.
Geppetto representa al Demiurgo, es decir, el artesano, el fabricante o el constructor. El Gnosticismo Universal enseña que “el Demiurgo, es el “Dios menor” del mundo físico, la entidad que crea seres imperfectos que envía a la vida material”. Gepetto, para infundir vida de verdad a su imperfecta obra (Pinocho), implora a GADU, el Gran Arquitecto del Universo para que le infunda la esencia divina, la Esencia maravillosa. Pinocho ha de pasar por muchas aventuras, pruebas y aprendizajes para convertirse en un niño de verdad, es decir, en un iniciado, en un iluminado, en un hombre despierto.
José el Carpintero por otra parte, es también quien moldea la pieza de madera en una obra maravillosa, equivale al alquimista que a base de cincel y martillo, trabaja, moldea, pule la piedra hasta darle la forma cúbica perfecta. Con su trabajo construye la cruz que enciende el fuego sagrado, concibe y educa al Cristo íntimo.
Las columnas serpenteadas, como las que se observan en el templo de los Guerreros en Chichén Itzá, corresponden a las dos columnas del pórtico del templo de Salomón. Las mismas que construyó el arquitecto Hiram Abif, tal como está escrito en el libro de Reyes. “Estas columnas erigió en el pórtico del templo; y cuando hubo alzado la columna del lado derecho, le puso por nombre Jaquín, y alzando la columna del lado izquierdo, llamó su nombre Boaz” (1 R 7:21). Esas dos columnas del templo tienen también honda significación. Entre sus múltiples símbolos, recuerdan a la pareja creadora, al hombre y a la mujer enamorados que pueden y saben amar. “Sabiduría y Amor son dos columnas torales de la Gran Logia Blanca” (SAW –El Matrimonio Perfecto).
No puede faltar el elemento fálico, la viga madre, el principal madero largo y grueso que sostiene y asegura la construcción, la obra, la Gran Obra alquimista. Trabajo esotérico que se realiza con el fuego, con el arte de amar, con cantos mántricos, con el tantra o tantrismo. En dicha labor, el carpintero, el constructor deberá cortar o eliminar lo que no sirve, las malas ramas, el Ego, el yo de la Psicología Gnóstica.
El propósito de la gran Obra es regresar a la fuente original, aprendiendo a trabajar con las tres fuerzas creadoras bajo supervisión divina. La obra del constructor, la obra alquimista ha de realizarse con buenas acciones, “con la medida que mides, serás medido”. (Mt 7:2). Dicho trabajo se ha de realizar en la intimidad, en lo más oculto, en la gruta, en la cámara secreta.  Pero como bien advierte el Evangelio de Felipe: “La Cámara Nupcial no es para los animales ni para los esclavos ni las hembras impuras, sino que es para los varones libres (con odres nuevos y libres del Ego) y las vírgenes (mujeres castas)”.
 II y III
 El trabajo amoroso es el que nos lleva hacia la luz. Durante este trabajo es necesario alimentarse de la sabiduría del pescado, la divina Gnosis y de la serpiente sagrada, Devi Kundalini. Y si aún no se recibe el pan super sustancial, el pan de lo alto, hay que aprender a cocinarlo en la misma roca, en la piedra del rinconcito, en la “piedra que los edificadores desecharon” y que “ha venido a ser la cabeza del ángulo; y: piedra de tropiezo y roca que hace caer” (1 P. 2:7-8), la de la Caba, la piedra del Chay, la piedra filosofal. Durante este trabajo tántrico o alquimista es válido y conveniente someter a la muerte a todos los elementos indeseables de la conducta, al Ego animal. Para pedir ayuda en dicha labor, no hay quien, como la madre, nuestra bendita madre Kundalini. Ella está representada por la mujer diosa de todas las antiguas religiones. Ella es María, Isis, Rea, Ixquic.

 IV

El Gnosticismo Universal nos enseña que los poderes de este mundo se ejercen a través del Ego y de las condiciones anormales de vida de nuestra sociedad por el enemigo secreto de la humanidad. Surten su efecto en la humanidad mecánica a través del poder hipnótico. Quien logra entrever la mísera condición de nuestra vida intenta y fracasa, teje y desteje. Esto nos lleva a la mitología griega, a Pénelope que tejía y destejía, pero también a aquel personaje que todos los días intentaba ascender una montaña con una gran roca al hombre y fracasaba en su intento.
Al respecto, Samael Aun Weor explica en su obra: “Mensaje supremo de Navidad 1967-68”, lo siguiente: “Una fábula griega nos trae el relato de Sísifo, aquel coloso que llevando sobre sus espaldas una gran piedra, una y otra vez intentara llegar a la cumbre de la montaña; siempre que estuvo a punto de llegar a la anhelada meta, fracasó su intento al caer la piedra al fondo  del precipicio. Quien a veces derrama el vaso de Hermes, quien a veces no lo derrama y luego vuelve a derramarlo, viola las leyes de los ocho kabires”.
El Kalki Avatar, nos enseña que “El Universo está hecho con la ley del NúmeroMedida y Peso; las Matemáticas forman el Universo, los números vienen a ser entidades vivientes. También nos explica el V.M. que: “En Cábala todo es Número y Matemáticas. El número es santo, es infinito, en el Universo todo es medida y peso. Dios es un geómetra para los gnósticos. Las Matemáticas son sagradas. En la escuela de Pitágoras no se admitía a nadie que no supiera Matemáticas, Música, etc. Los números son sagrados”.
El camino entre la fe y la sabiduría se encuentra oculto en el libro sagrado de los gnósticos: Pistis Sophia. Tenemos que ascender de la fe popular a una fe consciente o comprensión. Recordemos la regla alquimista: “comprende, luego actúa”.
Del GADU, ya hablamos. Solo recordemos que el aspirante a recibir los misterios de la luz, el iniciador lo consagra en nombre del Gran Arquitecto del Universo.
En palabras del mismo Luis: “Dije también de la puerta franca  (la Francmasonería) y del rumbo de York, el  rito escocés… los dos modos de acercarse a los constructores, los que saben del trazo de círculos y cuadrados… los que  quieren  ser geómetras deben depurar su trazo, su  pulso, su sangre misma… ese el oficio en que estamos ahora… y vos sabés lo que cuesta.  Uno de los principales exponentes del simbolismo masónico es René  Guénon… un árabe de altos vuelos.  Hay tanto que debemos a moros y sefardis… “
El Pastor de Hermas obra alegórica correspondiente a la primitiva iglesia Cristiana, data del siglo II,  escrita en género apocalíptico (se presentan las ideas como si hubiesen sido reveladas), mandatos y parábolas. En la narración aparecen dos autores: un pastor y una anciana que durante se va desarrollando la obra, va rejuveneciendo hasta mostrarse como novia engalanada. El texto llama al arrepentimiento y al cultivo de las virtudes cristianas. Tiene un mensaje optimista y de esperanza.
 V
 Recordemos que el sábado, es el día consagrado a Saturno y santificado por los judíos. Domingo es el día del Sol y en el Cristianismo, es el día del Señor. El aspirante, el estudiante gnóstico y quien trabaja sinceramente sobre sí mismo deben aprender a respetar lo santo y a no cambiar como Esaú la primogenitura por un plato de lentejas, así como tampoco seguir a Herodes quien prefirió la plata por el oro del Cristo naciente, el niño de oro de la Alquimia.
Es en el crisol de la Alquimia donde la pareja creadora sublima las esencias mayores y realiza la Gran Obra en los siete días de la Creación, las siete grandes iniciaciones de los Misterios Mayores conforme a la ley de Octava. Este es el trabajo superior, trabajo mayúsculo que se distingue plenamente de cualquier otra labor humana.
 VI
 En el mundo de los sueños, como en este mundo tridimensional, podemos tener encuentros y acuerdos. Es importante que nos esforcemos por despertar aquí para un día despertar allá. El astral solar es el vehículo del Alma del maestro y el astral lunar o fantasma el vehículo de la Esencia de la humanidad mecánica.  Es claro que sea donde estemos debemos trabajar en la construcción de columnas y vigas.
Muy oportuno me parece citar a Fulcanelli, quien en su obra: “El Misterio de las Catedrales”explica: “Todos los Iniciados se expresaban en argot, lo mismo que los truhanes de la Corte de los milagros -con el poeta Villon a la cabeza- y que los Frimasons, o francmasones de la Edad Media, «posaderos del buen Dios», que edificaron las obras maestras argóticas que admiramos en la actualidad. También ellos, estos nautas constructores, conocían el camino que conducía al Jardín de las Hespérides…”
Cada uno de los miembros del enorme hormiguero humano estamos muy alejados de nuestro verdadero hogar, pero nuestros padres espirituales siempre nos están esperando. Pero, ya que hemos venido hablando de escuadras, compases y de constructores, es conveniente apoyarnos en las palabras del Buda Maitreya en su obra: “Las tres Montañas”:
“Huelga decir en gran manera y sin mucha prosopopeya, que los treinta y tres grados de la Masonería oculta se corresponden esotéricamente con las treinta y tres vértebras espinales. Cuando el alquimista comete el crimen de derramar el “vaso de Hermes” (me refiero al derrame seminal), obviamente pierde grados masónicos, porque el fuego de los encantos amorosos desciende una o más vértebras de acuerdo con la magnitud de la falta.
Recuperar los grados perdidos suele ser espantosamente difícil; empero, está escrito que en la Catedral del Alma hay más alegría por un pecador que se arrepiente, que por mil justos que no necesitan arrepentimiento. En el Magisterio del Amor siempre somos asistidos por los Elohim; ellos nos aconsejan y ayudan”.

VII

Las preguntas inquietantes nos recuerdan aquellas otras: “¿Quiénes somos, de dónde vinimos y hacia dónde vamos? Nos llevan a la clave de SOLÍntima recordación de sí mismos, es decir, aprender a sentirnos, a sentir nuestra propia masa, nuestra respiración, nuestro corazón, nuestra columna vertebral, nuestro cuerpo. No identificarnos con nada, ni con nadie, es decir, aprender a separarnos como sujetos en la acción, de los objetos que nos rodean, incluso de las personas, nuestros familiares y hasta nuestros seres más queridos; aprender la senda del desapego. Y por último, como enseña nuestro amado gurú: desarrollar el sentido de extranjería, aprender a asombrarnos de lo nuevo, de lo que desconocíamos, aprender a buscar algo extraño o novedoso entre lo que nos rodea, entre las impresiones que constantemente entran a nuestro aparato psicológico, aprender a estar atentos, en estado de alerta a lo que entra y a lo que sale de nuestra psiquis.
Muy oportuno resulta contar una anécdota relacionada con el autor del poema. Hace muchos años, eramos jóvenes o adolescentes los dos. Era una época en la que me encontraba francamente desencantado con los estudios gnósticos y estaba a punto de retirarme. No experimentaba, ni comprobaba nada. Luis y otros hermanos gnósticos decidieron trabajar fuertemente en la clave de SOL. Pero optaron por un proceso que hasta la fecha me parece maravilloso. Sin tener mucha información, se valieron de uno de los tres grados de la conciencia: la frecuencia, la que nos marca: cuántas veces hemos sido conscientes.
De esta manera decidieron iniciar el primer día de trabajo con una meta: realizarían un mínimo de 10 veces la clave de SOL, al día siguiente 20 veces y al tercero 30. Para no cansarlos, una noche, fue  llegando Luis Escobedo al barrio, muy cerca de la casa familiar. Yo estaba por ahí entretenido con otros amigos. Al verme, lanzó la siguiente pregunta: “G. ¿sabés cuántas veces he realizado la clave de SOL…?”
Dejo un instante para que cada quién responda y estime lo que crea pertinente. Esta anécdota la he contado muchísimas veces en los grupos.
–“Doscientas veces, doscientas veces he hecho la clave de SOL….”
“…Y he estado consciente todo el día”. A los pocos días, los resultados no se hicieron esperar y Luis, como mis demás amigos de juventud empezaron a tener sus primeras experiencias en el mundo Astral. Obviamente para mí, estos acontecimientos fueron una dura lección, me hicieron reflexionar hondamente y me motivaron a trabajar con seriedad, hasta obtener también resultados.
Dije, líneas arriba que esta anécdota la he contado muchas veces y he propuesto el ejercicio también. Hasta la fecha no he encontrado otro estudiante gnóstico que diga que ha realizado la práctica de la clave de SOL tantas veces. Eso sí: de manera consciente, no mecánica.
No podemos dejar de mencionar a uno de los maestros que trabajó fuertemente enseñándole a la humanidad el camino del Despertar: George Ivanovich Gurdjieff, el maestro de danza.
Jorge Luis Galindo Arandi

15/7/16

VER ES LO ESENCIAL


Durante toda la semana hubo lluvias y estuvo nublado de día y de noche. Yo estoy en Montevideo, con un amigo y quería ver con el telescopio, las estrellas, especialmente el planeta Marte, que por estos días esta orbitando más cerca que lo común de la Tierra.

Aplicando un símil con nuestro propio Sol interior es claro que precisamos un viento que despeje el cielo de la mente y ver el Sol de nuestro Íntimo, nuestro Buddhi, nuestro Ser Esencial.

Quitar los pensamientos que distraen, no recordar permanentemente lo que ya pasó... esto es no traer a la pantalla de la mente los recuerdos, aunque sean agradables y no apegarse a nada ni a nadie en el "estado presente". Ese es el viento de la CONSCIENCIA. Sólo ser TESTIGOS de lo que está sucediendo aquí y ahora.

Este ejercicio constante nos llevará al despertar. Si somos VERDADEROS, todo será VERDADERO.

Algunos lo llaman "Recuerdo de Sí", otro "enfocarse", otros "AutoSer". Lo importante es practicarlo y el Sol interior saldrá e iluminará nuestra vida. Tu propia Luz Espiritual será manifestada.

Jose Luis Argañaraz Íñigo

TODOS NECESITAMOS ALGO


Ahora mismo hay mucha gente que está necesitando algo que podemos darle.
Aprendamos a dar.
También nosotros necesitamos algo que mucha gente nos puede dar...
Debemos saber qué necesitamos realmente, y luego aprender a recibir.
Puede ser una palabra de consuelo, un abrazo, un beso, una mano amiga, una enseñanza, una sabia reprimenda... o algo tan material como un objeto o dinero...
Puede ser sólo saber que estamos ahí para ayudar, que alguien está ahí para ayudarnos...
Para dar y recibir pueden ser necesarios grandes sacrificios o tan sólo, tal vez, un poco de buena voluntad.
Dispongámonos a salirnos de entre las redes del ego, mezquino y autosuficiente.
Todos necesitamos algo.
Démoslo.
Recibámoslo.

Rafael Embid A.Maciel

28/6/16

OBSERVAR al OBSERVADOR


Reflexionando un poco acerca del conocimiento de sí mismo deseo compartir algo relacionado al tema.

La esencia es inherentemente pura en sí misma; así viene de la galaxia y toma experiencia en los mundos. En lo que a la mía respecta está vagabundeando desde hace miles de años y está "casi casi" toda esa atrapada por la persona humana, así de vida en vida.

Pude saber que mi esencia es algo así como un cofre precioso lleno de tesoros de luz: tiene alegría, solidaridad, amor, conocimiento, generosidad, altruismo, paciencia, poder... y cuántas cosas más.

Me enteré que el problema para expresar tantas bondades espirituales se deben a mi persona. 

Resulta que me constituí en enemigo de mi propio Ser, con el tiempo y la cultura, el entorno, la educación, las compañías, los reglamentos, estatutos, escuelas, instituciones, etc., etc., y el ego... Así se me fue oscureciendo la visión de mi propio Sol interior.

Fue como si nubes poco a poco taparan ese solcito que alguna vez brilló cuando era niño y que impartía amor a la gente, a la naturaleza, a los animales... En mi madre confiaba totalmente; me entregaba a ella, era feliz con un simple juguete, en un paseo, etc. La vida me sonreía y yo sonreía.

¿Cómo empujar esas nubes acumuladas sin viento propicio? Aprendí una palabra: "voluntad".

¿Cómo se fabrica la voluntad? Muy simple: desintegrando de a poquito el apego y el deseo.

Ayer caminaba por la playa en Montevideo y descubrí algo: empecé a observar a la persona que taponó mi esencia... era yo mismo.... O sea: me observaba a mí mismo; observaba al observador.

Me di cuenta que detrás del que observaba al observador no había nada, nada en absoluto. Sentí un vacío sin límites y una sensación de libertad sin fin... Vi al asesino de mi esencia: era yo.

Mi propio enemigo ahora soy yo mismo.

Mataré al matador. Liberaré el tesoro que mi madre me dio en la madre galaxia. Fue generosa ¡me dio por herencia el cielo!... y yo fui un ingrato...

José Luis Argañaraz Íñigo

27/6/16

El DESAFÍO de SABER ...


    Como trabajadores espirituales nos hemos preguntado muchas veces "¿quién soy?".  Queremos conocer nuestra auténtica realidad... pero ¿nos hemos preguntado quién pregunta? Tal vez pensemos que estamos buscando a nuestra auténtica realidad... pero es nuestra auténtica realidad, nuestro Ser Real que busca reconocerse y pone en nosotros esa interrogante. Entonces cuando preguntamos ya estamos estableciendo el principio de la religión, el "religare". Cuando preguntamos comenzamos a unirnos a Él.

    Allí quedamos esperando la respuesta. Tal vez pensamos que una voz en nuestro interior nos va a decir "eres esto" o "eres lo otro". Pero no obtenemos respuesta, porque es el Ser Real el que pregunta y lo que está esperando es reconocerse en nosotros... no alcanzamos a ver que está ahí y, en realidad, somos Él.

    No nos "damos cuenta" de esa realidad y entonces empezamos a responder: soy el papá de mis hijos, soy el dueño de este comercio, soy un buen amigo, soy sólo un hombre, soy un punto perdido en el universo infinito, etc., pero, si no tuviéramos hijos, ¿eso cambiaría nuestra real naturaleza?... si perdiéramos el comercio o a los amigos, ¿eso nos haría "ser" otra cosa? Si vamos a decir que somos "hombres", primero tendríamos que definir qué es un hombre realmente. En cuanto a lo del "punto perdido en el universo infinito", no sabemos lo que es un punto, no sabemos lo que es estar perdido (porque no sabemos de dónde partimos), no sabemos lo que es el universo y mucho menos podemos concebir lo que es el infinito.

    ¡Cuantas respuestas tiene la mente para tapar la verdad! La mente siempre tiene un "concepto" para ocultar nuestras intuiciones...

    Así es que cuando nos preguntamos "¿quien soy?" el Ser pretende que lo busquemos, porque Él no es sino nuestra naturaleza real. El "ego" que se siente diferente a todo "lo demás", nos hace sentir diferentes al Ser. Son los egos, los múltiples egos, los que nos confunden: el yo papá, el yo dueño, el yo amigo, el yo filósofo.... Ellos son los que crean el desconcierto en el que vivimos, pero no debemos olvidar que también son las botellas que transportan la esencia. Si rompemos las botellas (y son muchas botellas), la esencia libre palpita su propia naturaleza.

    Cuando nos preguntemos, debemos hacerlo con el máximo de cuidado ¿Quién soy...? ¿Quién soy...? ¿Quién...?, con la dedicada atención del que sólo le importa eso. Si lo hacemos correctamente debería ser una pregunta que deja la mente en silencio.

   
Con esto tal vez ya sería suficiente; pero la técnica, tal y cómo ha sido enseñada, implica un manejo integral de la atención. Entonces, lo segundo que debemos hacer es preguntarnos ¿Qué estoy haciendo? Y ahí nos damos cuenta que el Ser quiere cumplir una función, "hacer"... pero no lo estamos obedeciendo. Estamos ahí trabajando como bueyes o descansando como lagartos, o corriendo como liebres, escapando de todo, y escapamos tanto que nos escapamos de nosotros mismos. Y entonces tenemos que preguntarnos: liebre: ¿qué haces?, ¿corres? ¿Qué haces buey? ¿Que haces lagarto? Porque el Ser vino con una función, pero la olvidamos... ¡Qué malos trabajadores resultamos ser! Al decir del Maestro Rumi, nos encargaron un trabajo y nos quedamos haciendo otra cosa, o descansando, o lo que es peor, corriendo para todos lados sin saber a dónde vamos...

    Entonces tenemos que preguntarnos "¿qué estoy haciendo?" o ¿para qué estoy viviendo? y hasta agregaría algo más: "¿por qué?", "¿por qué hago esto?"

    Si nos preguntamos "por qué" con frecuencia, y lo hacemos con el corazón en la mano, sin engaños, dejaremos de hacer por lo menos la mitad de las cosas que hacíamos hasta ese momento; entonces tendremos que buscar en qué emplear el tiempo libre que te está sobrando. Pero no hay que afligirse... hay muchas formas de emplear en forma positiva el tiempo libre que nos queda cuando dejamos de hacer todas las tonterías que hacemos en el día.

    Ya nos hemos preguntado "¿quién soy?" y "¿qué estoy haciendo?" y tal vez queramos saber dónde estamos... eso no nos ha interesado mucho nunca, porque tenemos la sensación de que sabemos donde estamos. ¿Cómo comprender que eso es una ilusión de la mente? Es todo un desafío...

    Miramos a nuestro alrededor y vemos el espacio... pero ¿sabemos lo que es el espacio? Nuestro cuerpo es un cuerpo material, pero sería interesante que nos preguntáramos qué cosa es la materia. Porque en el fondo, en realidad, nuestro cuerpo no es diferente a la materia que nos rodea ni al espacio que la contiene. Antes de nacer, aún antes de ser procreados, nuestro cuerpo era un espermatozoide y un óvulo que buscaron unirse, y antes las glándulas que los produjeron, y antes, por lo menos en parte, la comida de nuestro padres... un plato de arroz y lentejas, por ejemplo. Y el arroz y las lentejas eran granos que crecían en las plantitas, etc. Entonces el cuerpo es aquel espacio que estamos ocupando porque nuestro Ser Real se manifiesta en él, pero nuestra real naturaleza no está en nuestro cuerpo.

    Estamos ocupando un espacio, tenemos un cuerpo material, porque el Ser quiso manifestarse, pero estamos acostumbrados a ver nuestro cuerpo en el mundo tridimensional y creemos que eso es lo único real. Sin embargo nuestra mente, nuestras emociones y nuestra voluntad ocupan otros espacios, espacios o mundos "internos". Esos espacios son las llamadas dimensiones superiores, las cuales no somos capaces de comprender ni de ver.

    Así que tenemos que "tomar consciencia" del plano físico, para poder tomar consciencia del plano astral (de las emociones), del plano mental (de la mente) y del plano causal (de la voluntad), los llamados "mundos internos". En realidad, si tomamos consciencia de esos planos, veremos que el plano físico no es tan necesario, aun cuando sepamos que si el Ser está manifestándose físicamente es porque, por algún motivo, necesita hacerlo...

    ¿Dónde estoy?" "¿Estoy con el cuerpo de carne y hueso, o estaré ahora en los mundos internos?" Porque de noche, cuando dormimos, nuestro cuerpo queda en estado latente, pero la psiquis continúa activa, aunque en forma inconsciente, en esos mundos internos. Y el objetivo aquí es despertar esa consciencia dormida... Entonces, aquí mismo, sin más demoras, miramos alrededor buscando cosas raras: a una abuela que ya falleció, gente que pasa volando, una fiesta en el cuarto de baño de la casa, una extraña actitud de un vecino, o una lámpara que no está donde debería estar... Todas esas cosas, indican (o pueden indicar) esa realidad paralela en la que es posible despertar consciencia.

    Buscamos lo raro, lo extraño, y si lo encontramos nos preguntamos "¿Estoy con mi cuerpo físico o estoy ahora en los mundos internos?", y pegamos un saltito con la intención de flotar, porque si estamos en el plano astral quedaremos suspendidos en el aire. Si no lo estamos caeremos al piso... pero, de noche, mientras dormimos, repetiremos esa misma prueba, y en ese momento estaremos en el plano astral, un plano que no podemos comprender porque, obcecadamente, siempre creemos que sabemos donde estamos.

    Si practicamos esto metódicamente, varias veces en el día, y con mente abierta, cuando lo hagamos en el plano astral quedaremos flotando y nos daremos cuenta que el cuerpo físico es sólo un vehículo... que hay un universo inexplorado más allá de nuestro cuerpo dormido en la cama, un mundo prodigioso que no sabíamos que existía.

    El desafío ahora es hacerlo con convicción y constancia, sin más vueltas. No es cuestión de leer, es cuestión de practicar.

Rafael Embid A. Maciel

EL CORAZÓN DE LA SABIDURÍA


    Podríamos asegurar que todo ser humano posee dentro de sí mismo, o mejor dijéramos es su naturaleza original, la sabiduría. Si consideramos que nuestra esencia o buddhata viene de las estrellas como una partícula desprendida del Espíritu Creador no dudaríamos en deducir su gran poder, porque "todo lo que está dentro nuestro, está en todas partes, y lo que no está dentro nuestro, no está en ninguna parte".

    Todos podemos realizar esa sabiduría siempre y cuando podamos quitar de en medio el obstáculo que se interpone: la intranquilidad de la mente,  la confusión y la dispersión. Esa es la razón por la cual casi todo el mundo precisa de un guía, instructor o maestro para conducirse en esa percepción de su propia verdad. 

   
Deberíamos saber que la naturaleza del "Auto Ser" no es diferente en un ignorante que en una persona sabia,  si no sino simplemente qué hay confusión en un uno y claridad en el otro. La naturaleza esencial de cada uno de nosotros es el Buddha o sea luz o iluminación. Esta luz o Buddha no existe separado de la naturaleza esencial, por lo tanto no podríamos encontrar al Buddha fuera de nosotros mismos. No es inteligente buscar la sabiduría fuera de sí mismo. 

    Sí es muy importante limpiar nuestra mente, organizarla, darle tareas permanentes para ser disciplinada y poder usar esa mente en la dirección que queramos. 

    La naturaleza de la mente es basta, de una extensión sin límites, es como el espacio visible, no tiene color, no tiene arriba o abajo, no puede ser aprehendida; es vacía y es así el vacío de nuestra verdadera naturaleza original.

    El vacío del espacio visible contiene todo: los colores, las formas, el sol, la luna, los ríos, los mares, las galaxias, a las personas buenas y malas, al cielo y los abismos, etc., etc. Todo esto está dentro del espacio. 

    Nuestra mente es como eso, como el espacio sin límites... todo puede caber en la mente; por eso se puede ver lo malo y lo bueno de cada ser humano, pero si uno no se apega ni rechaza y no nos dejamos afectar por ellos, ciertamente podemos tener una percepción grandiosa. 

    Cuando la sustancia de la mente va y viene libremente sin aceptar o rechazar nada, en una palabra, navega sin bloquearse, eso es el corazón de la sabiduría.

José Luis Argañaraz Íñigo

NUESTRO PRIMER AMOR


 Nuestro primer amor fue nuestra querida Madre.

    De ella desciende la gracia del Cielo porque es el símbolo del amor perfecto.

    Dios le da su Espíritu y la llave de todos los secretos. En su vientre creador podríamos encontrar la clave del Universo. 

    Cuando existe una verdadera entrega desde abajo, sus senos nos dan la leche de la sabiduría, de la cual bebieron Jesús, Krishna, Buddha, etc.

   
Decía el Dante que nuestros pedidos y oraciones sin la mediación de ella serían como enviar una Paloma mensajera sin alas.

    Cada uno de nosotros tiene en su origen espiritual una Madre Divina. Hay tantas madres en el cielo como seres humanos en la tierra.

    Basta recordar a Démeter que por amor descendió a los infiernos a rescatar a su hija Perséfone. ¿Qué diríamos también de la madre Huitzilopochtli que todavía llora por la ausencia de su hija? ¡Cuántas historias marcan el inmenso amor de la Madre hacia su hijo! 

    Sólo un hijo ingrato se olvida de su madre y cae en el error.

    Muchos hombres han desarrollado una poderosa personalidad, pero carecen de la profundidad que sólo da el amor hacia el eterno femenino, qué es la característica que tiene una esencia bien desarrollada.

    Dios es amor en su aspecto femenino, es la luz y la guía de toda obra, es la conciencia, es el Ser, es la madre, es el impulso volitivo de todo, es la sabiduría que delinea la creación en el infinito reposo, la omniabarcante quietud y la calma que sostiene al infinito universo. 

    La madre todo lo sabe, todo lo puede, todo lo intuye... 

    ¡Qué lindo es volver al primer amor! Penetrar en lo sublime es la mejor opción para retornar y percibir nuestra naturaleza esencial, prístina... 

    "Sentirse hijo": esto es un principio básico para iniciarse en el sendero espiritual sin seguir a ningún maestro o guía, es encontrar el hilo guía que nos lleva fuera del laberinto.

    La conexión con nuestra Divina Madre es fuera de toda duda un encuentro con el Dios manifestado. Ella es el Espacio Abstracto Absoluto que todo lo sostiene, es la naturaleza, es la presencia en la familia, la mujer en lo físico y es lo femenino en nuestro corazón.

    El Buddha Siddharta es Gautama, "El Boyero", el conductor de la vaca (símbolo de la Madre en la India)

    Resulta claro y palpable que para alcanzar la iluminación hay que entregarse en brazos de la Divina Madre.

José Luis Argañaraz Íñigo

ORACIONES PARA COMENZAR EL DÍA Y PARA REALIZAR EL TRABAJO


Son 2 oraciones similares. La primera para ser practicada al despertar del sueño de la noche y la segunda para practicar numerosísimas veces en el día (el mala budista de 108 cuentas puede ser una buena medida).
    Digámosla mejor con nuestras propias palabras y de acuerdo a nuestras necesidades. Yo la expongo como una forma de abarcar la tónica del trabajo integral sobre uno mismo.


ORACIÓN PARA COMENZAR EL DÍA:

Gracias por un nuevo día, Madre mía, necesito DESPERTAR!!!!
Ayúdame en cada momento del día a DESPERTAR!!!!
Padre mío, permite que DESPIERTE!!!
Para despertar necesito VOLUNTAD
CONSCIENCIA (abro los ojos y me ubico en plena recordación de mi mismo)
ATENCIÓN DIRIGIDA: (aquí realizó un MUDRA de ATENCIÓNªª)
COMPROBACIÓN (un MUDRA de MIRAR lo NUEVOª)
Madre mía, Padre mío, AYÚDENME!!!
Este día debe ser profundo, intenso, de una gran EXPERIENCIA ESPIRITUAL. No puede pasar en vano. Un día real es un día de experiencias.
Y este día comienza AQUÍ Y AHORA!!! (aqui salir de la cama)


ORACIÓN EN LAS HORAS DEL DÍA:

Necesito DESPERTAR!!!!
Madre mía, ayúdame a DESPERTAR!!!!
Padre mío, permite que DESPIERTE!!!
Para despertar necesito VOLUNTAD
ATENCIÓN DIRIGIDA: (aquí realizó un MUDRA de ATENCIÓNªª)
CONSCIENCIA (plena recordación de mi mismo)
COMPROBACIÓN (un MUDRA de MIRAR lo NUEVOª)
Madre mía, Padre mío, AYÚDENME!!!
Este instante debe ser profundo, intenso, de una gran EXPERIENCIA ESPIRITUAL
Y el instante es AQUÍ Y AHORA!!!

aa) en el MUDRA de la ATENCIÓN dirijo la mano derecha al plexo solar y me ubico en mi mismo ¿Quién soy? - Muevo la mano hacia el espacio y me pregunto ¿Qué estoy haciendo? - Luego abarco el espacio con las dos manos y me pregunto ¿Dónde estoy? 

a) MUDRA de MIRAR lo NUEVO consiste en dirigir la atención consciente a todo lo nuevo que vemos en el día, poniendo especial énfasis en captar lo diferente en relación al día anterior. La mano derecha se dirige al entrecejo y los dedos índice y mayor se apoyan en él. Al separarse luego, los ojos observan, los oídos oyen. Cobra especial importancia saber si estamos en el plano astral o en el plano físico tridimensional.

    Debemos dirigirnos a nuestra Madre íntima particular llamándola de la forma en que mejor nos comuniquemos con ella. Así mismo a nuestro Padre interno.
    Queda claro que las oraciones son sólo una orientación que debe cristalizarse en relación a la tónica de cada uno.

   ¡Buen trabajo espiritual!

Rafael Embid A. Maciel

REUNIDOS ALREDEDOR de la MADRE



    Hoy vamos a reunirnos alrededor de nuestra madre, no de nuestra madre física sino de la que nos engendró en el cielo, la madre de nuestro Íntimo, de nuestro propio y particular Ser.

    Saludamos y alabamos a la madre interior profunda con una inspiración y al expirar pronunciamos su nombre María, Ram-Io, Isis, Devaki, Diana, Cibeles, Kwan Yin, etc., o bajo la advocación que sea, cada cual con su propia particularidad.

    Ella es el impulso de nuestro corazón. La voluntad de vivir nos la da ella... el impulso a querer, a amar, a ver la vida, a sentir la naturaleza nos lo da ella.

   
Ella es "Dios Amor" dentro de nosotros. La adorable quiere que seamos felices, dichosos y estemos en paz. 

    Es la madre del meditador y la que nos conduce al Éxtasis.

    Yo la he conocido así: sabía y poderosa. No se aparta nunca de su hijo. También la he reconocido en mis funciones instintivas. ¡Qué maravilla! ¡Qué perfección! Cuando trabaja en mi digestión todo lo procesa a la perfección y ordena la exacta distribución de todos los nutrientes que mi cuerpo necesita. 

    ¡Qué diríamos de los movimientos de mi cuerpo físico, de mis pensamientos...!

    Y más aún supe que una gran parte de su Ser está escondida y quietecita aguardando en nuestro chakra muladhara el dulce momento del amor limpio y puro de su hijo para ir prestamente a iluminar mis cámaras dorsales, donde nos dice que los más sabios maestros se esconden todos los tesoros del saber y del poder.

    ¿No es maravilloso? Ella nos da a conocer el cielo aquí en la tierra. Nos muestra a su Hijo, nos lleva al Padre. 

    ¡Adorable madre mía: tú eres mi sol, eres mi todo; sin ti verdaderamente estaría perdido! 

    Supe además que ella es la que limpia y purifica mi templo. Ella es la alquimista principal que se encarga de renovarlo todo, como el fuego... claro: como el fuego que abraza y transforma todo.

    ¿Qué maestro, gurú o instructor podrá ser tan generoso y tan sabio como ella? 

    Nada existe en el universo como la criatura más noble, santa, poderosa. 

    No hay imposibles para nuestra Madre...

José Luis Argañaraz Íñigo

5/4/16

Un Abismo entre lo Humano y lo Divino


La humanidad quiere poner un abismo entre lo humano y lo divino y ahí está precisamente el error del hombre, porque dentro del mismo hombre está lo divino (El Íntimo) que quiere actualizarse a través del trajín de la vida diaria, pero el hombre busca escapatorias; el hombre, con todas sus creencias, lo que hace es alejarse de sí mismo.

La imagen puede contener: una o varias personas y personas de pie

El hombre que se afilia a escuelas materialistas o espiritualistas, busca solo escapatorias, quiere eludir el conflicto, sacarle el cuerpo, siente miedo y pereza de conocerse a sí mismo para resolver sus propios conflictos. Las escuelas, creencias, filosofías, etc., son formas ficticias de consuelo. La verdad no consiste en ser materialista ni ser espiritualista, sino en ser realista, o sea realizarse a fondo, abordarse a sí mismo, enjuiciar a su personalidad sin pero-orgullos de virtud, (porque todo el mundo se siente virtuoso) sin hipocresías, sin poses falsas, pietismos fingidos, sentando nuestra propia personalidad en el banquillo de los acusados para juzgarla sin consideración ninguna, severamente. Luego trazarse una severa disciplina moral y ética, para así acabar con las raíces más íntimas de nuestros propios conflictos. Los conflictos son hijos de nuestra propia ignorancia. Estos conflictos individuales sumados vienen a dar los conflictos sociales.
Hoy más que nunca se necesita que el hombre comience a pensar por sí propio. Las gentes no quieren usar su criterio sino que se acomodan al ajeno y opinan como opinan sus jefes. El problema de la masa es el problema del individuo, y mientras este no aprenda a resolver sus propios problemas, la masa entera de la humanidad estará llena de incertidumbres, sufrimientos y calamidades que en vano los lideres políticos intentan resolver, porque ellos mismos están llenos de problemas y primeramente tienen que aprender a resolver sus propios problemas para luego intentar resolver los ajenos. Hoy la masa desilusionada aspira a la catástrofe porque está martirizada y así pretende salir rápidamente de su desesperación y por ello, a diario oímos frases como ésta: "Antes de estar guindando es mejor caer". Esto da una idea clara del desespero de las masas y la magnitud de la catástrofe.
La mente del hombre tendrá que libertarse de las trabas del deseo, del miedo, de las apetencias, (la vida muelle) de las ansias de acumulación, del egoísmo, porque todo esto coacciona la mente y la incapacita para discernir entre lo real y lo ilusorio, lo mutable y lo permanente, lo útil y lo inútil, así como entre lo más útil y lo menos útil.
La mente actual del hombre es un barco que va de puerto en puerto, y cada puerto es una escuela, una teoría, una creencia, una secta, un partido político, un concepto de bandera, una filosofía, una religión y cuando la mente se ancla en esos fondeaderos mentales, entonces se encierra dentro de esos muelles para accionar y reaccionar incesantemente con sus PRE-conceptos allí establecidos. Una mente así, está incapacitada para comprender la vida libre en su movimiento, una mente así es esclava del yo animal y de las energías estancadas de la vida, donde existen conflictos, luchas de clases, donde existen el hambre y el dolor.
La mente del hombre necesita libertarse del batallar de las antítesis que la dividen y la incapacitan como instrumento del Íntimo. El hombre razonativo, por medio de la elección mental, comete el error de dividirse a sí mismo, y de ello resulta la acción errada y el esfuerzo inútil de donde surge el conflicto y la amargura. Si queremos resolver nuestros propios problemas individuales tenemos que aprender el uso y manejo de la mente. El pensamiento debe fluir integralmente, sin el proceso de la opción (opinión) que divide la mente en opiniones tan opuestas. La menté debe fluir serena, integralmente, con el dulce fluir del pensamiento, guiada únicamente por la intuición, que es la voz del Íntimo, la flor de la inteligencia; de ello resulta la recta acción, el recto esfuerzo y la plenitud perfecta. ¡La llama evocadora de la nueva era es la luz del pensamiento!

Samael Aun Weor

9/2/16

LA GIOCONDA

Es un cuadro sublime. Lo mira uno, y siente un éxtasis, un éxtasis, un “algo” en el corazón, muy distinto a las emociones inferiores; siente uno un “algo” sublime, como si se encontrara uno frente a frente de un Deiduso, o de un Ángel. En “La Gioconda” no hay nada de voluptuosidad, ni de erotismo, ni de coquetería, o algo que se pudiera parecer a cosa humana. No hay nada de eso en “La Gioconda”. Se necesita ser Intuitivo para entender lo que es “La Gioconda”.

Leonardo de Vinci, en su “Traslúcido”, captó la imagen de “La Gioconda”, que no es una imagen fantástica, lo que él captó. Captó a su propia Madre Divina Kundalini, y esa es la que pinta en el lienzo (es su Madre Divina).
¿En qué me baso yo, para decirles a ustedes que “La Gioconda” es la Madre Divina Kundalini de Leonardo de Vinci? ¿En qué me baso? Me baso en que soy Alquimista y Kabalista.

Si ustedes miran el cuadro de “La Gioconda”, verán dos caminos (allá, a lado y lado de la figura central). Uno de esos caminos, es espiraloide (el de la izquierda) y va al agua; el otro, es un camino más largo: En vez de dirigirse al agua, se interna en un bosque. Allí está la clave. El que entiende cuáles son los Dos Caminos, sabe muy bien que Leonardo de Vinci pintó a su Divina Madre Kundalini.
El camino ese espiraloide, que va al agua, es la Vía Húmeda de la Alquimia. Algunos Iniciados, cuando llegan al estado legítimo de Hombres Reales, verdaderos, en el sentido más completo de la palabra, se definen por la Senda Espiral Nirvánica (la Vía Húmeda). Esos se sumergen en el Nirvana, y por allá, en eternidades de eternidades, toman cuerpo alguna vez, y pueden tomar cuerpo en cualquier planeta del espacio infinito, para dar un paso adelante. De manera que ellos viven, ante todo, en felicidad, son dichosos. Los otros, los que escogen la Vía Seca (o sea, La Directa), se internan en el Bosque de la Alquimia.

Y Leonardo de Vinci pinta a su Divina Madre Kundalini, entre los Dos Caminos: El de la Espiral, o sea la Vía Húmeda, y el de ese otro, el de La Directa, que se interna en el Bosque de la Alquimia. Obviamente, sólo con la ayuda de la Madre Divina Kundalini, puede uno avanzar en cualquiera de las Dos Vías, sea en la Vía Húmeda o sea en la Vía Seca.
Los Alquimistas, hablando en lenguaje simbólico o alegórico, dicen que “en la Vía Húmeda el trabajo se puede realizar en 18 meses”, y que “el trabajo en la Vía Directa, es decir, en la Vía Seca, se puede realizar en ocho días”.
Naturalmente, se está hablando en números simbólicos, pero resulta que, afortunadamente, somos Alquimistas y conocemos el Lenguaje de los Alquimistas. Debido a eso podemos afirmar, en forma enfática, que “La Gioconda” de Leonardo de Vinci es su propia Madre Divina Kundalini.
¡Y la vio, sí señor, la vio…! Así, pues, si él no hubiera desarrollado el Traslúcido, ¿cómo podría haberla visto? Pero él había desarrollado el Traslúcido, y aún más: Había subido por la escala de la Inspiración y había llegado también a la Tercera Escala, que es la de la Intuición.
Imaginación, Inspiración e Intuición, son los tres caminos obligatorios de la Iniciación. Es necesario que todos ustedes, pues, vayan comprendiendo la necesidad de empezar por subir, aunque sea el primer escalón: El de la Imaginación.
Empezar siquiera por ahí, porque si ustedes comienzan a dar el primer paso por la Senda de la Imaginación, más tarde darán el paso hacia la Inspiración y mucho más tarde hacia la Intuición.

Pero no se queden embotellados en el Intelecto, nada más, porque el Intelecto es tan sólo un escalón muy inferior. Es necesario que ustedes den un paso; porque hay otro paso que es entrar en el nivel de la Imaginación, y mucho más tarde se da el otro paso que lo lleva a uno al Nivel de la Inspiración, y mucho más tarde al otro paso que lo lleva Reino de la Intuición.
No hay que quedarse embotellado en el Intelecto. Ese es el error de muchos que fracasan en estos estudios, porque se quedan enfrascados, nada más que en el Intelecto, y el Intelecto jamás puede llevarnos a la Iluminación. ¿Cuándo? ¿Creen ustedes, acaso, que el Intelecto puede llevar a alguien a la Iluminación? Aquellos pseudo-esoteristas o pseudo-ocultistas que se han quedado embotellados en el Intelecto, llegan a viejos sin haber hecho nada, completamente fracasados en estos estudios.
Así, pues, no nos quedemos en el Intelecto. No; empecemos de una vez por dar el paso hacia el Reino de la Imaginación. Conforme ustedes vayan entendiendo esto, prácticamente, así irán avanzando más y más y más…

V.M. Samael Aun Weor
 ( fragmento de la conferencia: los 3 peldaños obligatorios de la iniciación)